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La primera jornada de las Regatas de La Concha se llevó un diez. Una nota merecida por el gran espectáculo deportivo, que dejaAlguno de los asistentes a la terraza del restaurante Bokado para contemplar las regatas.Alguno de los asistentes a la terraza del restaurante Bokado para contemplar las regatas. abierto el premio del próximo domingo; el excelente estado de la mar y sobre todo el sol y la magnícia temperatura. Día para enmarcar que vivieron miles de seguidores de las traineras que llenaron la bahía. Desde el restaurante Bokado, una magnífica atalaya, disfrutaron de la regata más de doscientas personas. Un par de horas de relax y excelente lunch ofrecido por los colaboradores de Jesús Santamaría y José Mari Pikabea.
De amarillo, Eder Etxeberria, médico deportiva, esposa del entrenador de Orio 'Aizperro', y también remera de la tripulación que el sábado buscará una plaza para la gran final del domingo. No se fue contenta Eder, por el trabajo de 'sus' chicos. Algo parecido le ocurrió a Gorka Arrinda, alma máter de la trainera de Kaiku, encantado por el gran trabajo de su gente en la primera tanda y algo decepcionado al final de la regata por la mínima ventaja sobre Urdaibai, también con opciones para llevarse la bandera.
Con un moreno envidiable, Fernando Postigo, ya jubilado y fotógrafo muchos años de este periódico. Animaba a Orio, en la compañía de su esposa María Wildman; Jorge Azcárate con su esposa Any Manchado. Con ellos Elena Azcárate, donostiarra, hermana de Jorge, ahora afincada en Barcelona. Llegó con su marido Curro Vivar y su hijo Hugo. José Antonio Gainzarain, propietario de la sidrería Zelaia, llegó acompañado de su esposa Nati Sancho y de las parejas formadas por Juanito Saralegui y Ana Esteban y Mariano Lizeaga y Pili Cudin.
Amplia representación txuri urdin. El presidente Jokin Aperribay, en pantalón corto, semblante relajado, en uno de los pocos fines de semana sin competición liguera. Su esposa Amaya García-Eizaga y su hijo Miguel. El vicepresidente Mikel Ubarretxena y Laura Mateos, el consejero José Luis Goñi y los jugadores Mikel Labaka, Joseba Llorente y David Zurutuza, muy interesados en el desarrollo de la regata. El ex presidente Miguel Fuentes, con su esposa Elena Azpeitia y los ex consejeros, Xabi Bengoetxea, José Luis Barrenetxea con su hija Elizabeth e Iñaki Gabilondo con su esposa Cristina Ayerra. El presidente de Gipuzkoa Basket Gorka Ramoneda, su esposa Laura Gallastegui, sus hijas Lucía y Marina y Ana Esnal y Alberto Astiazarán, propietario de la agencia de publicidad Visual.
 

MANUEL VENTAS, ORIO

 
El remero de Orio Manuel Ventas reconoció que a los oriotarras no les salió la regata que esperaban. Consiguieron entrar entre los cuatro mejores al final en una txanpa trepidante con Pedreña, pero la bandera parece ya una utopía. «En el calentamiento el bote ha andado mucho más. Después quizás las ganas nos han pasado factura ya que el bote navegaba desnivelado. Balanceaba mucho. Al final le hemos cogido el nivel y hemos podido remontar hasta la tanda de honor. Eso al menos nos motiva». Con la bandera ya casi imposible los oriotarras tienen puestas las miras en otros objetivos. «Estamos en la tanda de honor y nuestro objetivo será ganar la tanda y darle esa alegría a la afición».
 
 

 

Noticia extraída de: diariovasco.com

 

 

Numerosos seguidores de Sestao se acercaron hasta la capital guipuzcoana para seguir en directo el desenlace de la primera manga de la bandera de La Concha. Uno de los aficionados de Kaiku preveía un "día complicado, veremos cómo está cada embarcación". El optimismo reinaba entre los sestaoarras, que confiaban en que los hombres entrenados por José Luis Korta se impusieran en la primera tanda. "Menos la donostiarra, que rinde a un nivel inferior al resto, cualquiera de las siete traineras puede dar la sorpresa y abrir tiempo. Es un día bueno para marcar diferencias importantes, porque la mar está tranquila y eso nos beneficia a nosotros", comentaban los seguidores. Finalmente, pese a que lamentaban salir en la primera tanda, los aficionados regresaron felices a Sestao.

 

Noticia extraída de: deia.com

 

Hay que remontarse a 2000 para encontrar una Concha sin los rojos


La no clasificación de Castro Urdiales para la Bandera de La Concha fue la gran sorpresa de la eliminatoria. Tal y como había ido laHundido. Acebal, con cinco banderas de La Concha se quedó roto. Hundido. Acebal, con cinco banderas de La Concha se quedó roto. temporada, no se descartaba que pudiera producirse una sorpresa mayúscula. Pero después de ver con qué autoridad ganó La Marinera hace escasos cinco días la bandera Flaviobriga en casa, pocos imaginaban que los castreños serían los damnificados. Por ello, la campanada resultó de las mayores de los últimos tiempos, sólo comparable a la eliminación de Hondarribia en 2006.
Castro Urdiales empezó a asomar la cabeza en la élite con la llegada de José Luis Korta en el año 1998. Desde entonces sólo dos veces se ha quedado fuera de la disputa de la Bandera de La Concha. Precisamente ese año 1998 no entró y volvió a fallar en el año 2000 en una temporada muy extraña para los cántabros. De más a menos la decepción también fue grande, pero a partir de la siguiente temporada, la de 2001, eran fijos en la capital donostiarra los dos primeros domingos de septiembre.
No sólo entraban sino que en los últimos diez años han sido los que más banderas han ganado, cuatro en total : 2001, 2002, 2006 y 2008. Este año en la tripulación repetían casi todos los remeros que arrasaron en la Liga San Miguel del año pasado y quedaron segundos en La Concha. Por eso, su eliminación resulta todavía más sorprendente. Con su no clasificación se corta una racha de diez participaciones consecutivas, superados en la actualidad únicamente por las veinte que llevan los aguiluchos de Orio.
«Lo hemos merecido»
Su entrenador, el sanjuandarra Joseba Fernández no encontraba explicación y no daba crédito a lo sucedido. «La verdad qué todavía no soy capaz de saber qué ha ocurrido. Cuando me lo crea podré empezar a saber qué ha podido pasar. Entonces encontraré alguna razón. Ahora estoy extrañado como todos».
El largo de ida no fue malo, pero La Marinera dilapidó sus opciones en popare donde se quedó muy relegada de los tiempos que daban la clasificación. Acabó en novena posición por detrás de la Libia de San Pedro. «Hacia fuera en el primer largo hipotético de una regata de cuatro largos tengo la sensación de que hemos ido bastante bien, pero a partir de ahí el equipo se ha venido abajo. Cada vez íbamos remando peor», aseguró un incrédulo Joseba Fernández en la rampa del muelle.
Los remeros de Castro no sujetaba bien un bote difícil de nivelar en un campo de regatas movido.
Penoso largo de vuelta
«Iker Gimeno no controlaba y endurecía la trainera debido a que no enganchábamos bien los remos en el agua. Ese trozo hacia balizas exteriores y todo el largo de vuelta ha sido penoso. Sabíamos que estábamos fuera, pedía reacción y no la encontramos».
A pesar del varapalo, Joseba mostró entereza y no se vino abajo. «Así es el deporte. Era el día en que teníamos que darlo todo y no lo hemos dado y nos quedamos fuera con todo merecimiento».
 
 
 
 

Noticia extraída de: diariovasco.com


 
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